martes, 20 de mayo de 2014

Obra sin terminar

Espectadores. Vosotros, sois la obra. Nosotros, el espectáculo que rige la odisea de vuestras sonrisas”.


ESCENA I: Una mujer desterrada.

La imagen etérea. El perfecto disimulo reflejado en su cara. Mano alzada. Y un grito que hace eco en el escenario. Las luces parpadean, las sombras se pronuncian, anunciando la imponente figura que llega a paso accidentado.

-       ¡Yandere!- grita.- ¡Yandere! ¿Yandere? ¡¿Quién ha dicho que quisiera Yandere?!

Las mujeres gritan en la sala, los hombres tiemblan ante la pronuncia de esa palabra.

-      -  ¡Hectoria-sama! ¡Dejé de gritar tal palabra! ¡Mis fuerzas decaen!

Hectoria mira de soslayo a la pobre sirvienta a punto de desmayarse y suspira.

-       - Buscadme al traidor de tal ofensa. ¡Ahora!

Las miradas entre las sirvientas se entrecruzan y rápidamente salen, no sin antes arrodillarse ante su señor. Hectoria, ahora sólo suspira desolado, agarrando con una mano la media máscara que le cubre la cara. Nadie debería ver su cara. Nunca. No en un tiempo cercano.

Unos pasos se oyen parar delante de la puerta, y un par de sirvientas entran con alguien entre sus brazos. Hectoria observa y después de unos segundos, enfrenta su mirada a la de unos ojos que le miran ferozmente. Una mujer.

-      -  Quién diría que alguien como tú llegaría tan lejos, atreverse a tanto es digno de admiración.- Hectoria sonríe mientras dirige sus palabras a la mujer sin nombre.

-      -  Mírate. Imponente ahora pero, ¿realmente lo eres?-

-      -  ¿Qué  es lo que buscas?- pregunta ignorando su impertinencia de antes.

-       - Más bien, ¿qué es lo que buscas tu o debería preguntárselo a esa máscara que llevas siempre puesta?- 

-       - ¿Quién eres tú?- Hectoria pregunta con el semblante serio.

-       - Nadie importante. Y sé mucho más de lo que piensas. ¿Escondiéndote detrás de una máscara para ocultar tu secreto?  Impresionante.

Hectoria la observa con los ojos entrecerrados y temblando de ira.

-       - La quiero fuera de aquí. ¡Ahora!- grita Hectoria enfurecido. – Tú no sabes nada de nada. ¡Fuera! ¡Desterrad a esta mujer!


Y desterrada fue.


                                                

Todos se quedan en silencio. Nadie dice nada después de la lectura hasta que alguien rompe el silencio.

-      -  Sinceramente, nadie termina una escena de una forma tan insulsa. ¿Qué os falta azúcar en la sangre para tener un poco más de genialidad?-  pregunta Alicia con una mirada de incertidumbre.


-      -  Hombre, tanto como genialidad…-dice uno.
-       - ¡Exacto! No somos genios.- aprueba el otro.

Los unos se miran a los otros con cara de no saber qué hacer. ¿Ideas? Nadie tiene ideas en época de crisis.

-      - La verdad, tampoco podríamos crear un personaje por el que empatices, es decir, que lleva una máscara. No creo que alguien se  identifique con él, ¿verdad?- digo, intentando persuadirlos ni que sea un poco.

Todos asienten.

-      -  Además, qué vamos a hacer. ¿Qué lleve una máscara porque así esconde su poder lolicon extreme y si se la quita acabará con el mundo de las maids, y “¡Oh dios mio!” no podríamos dejar que eso suceda? Va, hombre va.

Todos me miran con un brillo especial en sus ojos. Emoción.

“Oh no”


-       -  Venga chicos, no seáis así- miró incrédula como sus sonrisas se amplían- y qué después, ¿buscará la vara de la verdad resguardada por una tsundere y con ella podrá apoderarse de la maldición con su nuevo poder moé y hará a todo el mundo sumiso con su nuevo poder? ¡Venga ya! Mientras qué, ¿mientras hace un baile de twerquing al estilo la princesa del pueblo?


Sus sonrisas destellan por toda la sala.

-          -  ¡Nos gusta la idea!-  dice uno.
-          -  Sí. Nos encanta. Vamos a hacerlo.
-         -  Bien entonces vamos a hacerlo. Será genial.- dice Alicia.
-        -  ¡No podéis! Pero que no es para nada verosímil está historia. ¡No lo hagáis!- digo.
-        - Vamos a seguir con esto porque vale la pena.
-        -  ¿Qué? Pero que esto no es rentable. ¡Dejadlo!
-     -   Rechazado.
-       - ¿Qué?
-     -   Denegado.
-       - ¿Cómo que denegado?
-       - Vamos a seguir con esto, porqué vale la pena hacerlo, únete, será mejor.


Nunca se deben dar ideas. Nunca.


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Después de no sé cuanto tiempo sin publicar nada, aunque si pasarme, esta es la primera entrada de este nuevo comienzo. Con nuevas ideas, más relatos, más absurdez; pero sobretodo más historias que contar.